Hecho un asco
Jack espera tendido en el piso, quiere matar a alguien, quiere matar a Marry. Jack sufre demasiado por muy poco, Jack sabe que Marry podrá revolcarse con otros tipos en cualquier momento y que su lugar es olvidarla y buscarse otra chica, una buena, una que pueda quererlo tanto como él a ella, una que entienda sus perturbaciones inexactas y sus secretos distraídos. Jack tiene miedo de morir, pero a la vez intenta encontrar una manera para descubrir la muerte. Jack enciende un cigarro y respira, son las 8 de la mañana y no entiende por qué no puede dormir más, su cuerpo está quieto, sólo tiene energía suficiente para aspirar y soltar el humo. Jack idea miles de cosas que hacer en el día, llama a su amigo Alí, pero Alí tiene gripa y le pide excusas por no poderlo ver en esta ocasión, luego llama a su amigo Trisk, él estaba en su misma posición, tirado en el piso, viendo el techo de su habitación sin saber por qué no podía moverse. Jack siente muchas veces que Trisk y él son demasiado iguales, hablan hasta las 11 y media de la mañana y concretan una cita en el apartamento de Trisk cerca de las tres de la tarde. Jack siente algo de energía que le permite levantarse y dirigirse al baño. No hay agua. Jack siente ganas de golpearse la cabeza una y otra vez contra las paredes. Jack siente angustia y rabia, ha encontrado que hacer en el día para no pensar más en Marry y de repente se ve frustrado por una estúpida calamidad doméstica. Jack huele a perro viejo y a cigarrillo, lleva dos días sin bañarse y se ha masturbado varias veces, su cuerpo tiene un hedor que le molesta a sí mismo, Jack lleva 3 días con la misma ropa y empieza a sentir que hasta esta apesta, se mira al espejo y se huele las axilas, como él sospechaba: apesta. Jack piensa en Marry, quisiera poder gritarle que es un asco, que es una mierda, Jack quiere sentirse bien y ya ni siquiera cree que una sonrisa de Marry pueda lograrlo. Jack tiene ideas macabras, siente miedo de sí mismo y piensa en huir a un hospital a pedir un psiquiatra argumentando múltiples ataques de pánico. A Jack no le gustan los escándalos, pero piensa que si se ponen problemáticos puede decir que tiene ganas de matarlos a todos, que necesita con urgencia un siquiatra. Jack sabe que lo necesita pero le tiene miedo a las pastillas. Jack se defendió muchas veces con Marry diciéndole que estaba loco de verdad, que necesitaba pastillas, Jack le prometió que buscaría ayuda y sería una mejor persona, pero Jack jamás fue a un siquiatra, sufrió sólo los primeros días de depresión, y los siguientes, encontró fuerza dentro de sí mismo y logró calmarse, luego se sintió tan seguro de sí mismo que no volvió a pensar que necesitaba loquero. Jack espera a que vuelva el agua, toma su ducha y se viste, se siente limpio y nuevo, piensa que Marry es un asco y toma camino a casa de Trisk, la tarde será espléndida, sólo hace falta dejar de sufrir por mujeres absurdas.