Primer golpe: María

Jack despertó un día cualquiera, salió a la calle con ganas de buscar marihuana o alguna cosa que lo hiciera sentir vivo, un libro, una mujer, él la verdad no sabía que podía ser. Se sentó a esperar y vio pasar los autos durante cinco horas, luego, cuando se dispuso a levantarse una chica linda de ojos grises y cabello negro lo saludó.

Jack reconoció inmediatamente a la desconocida, la había besado muchas noches en sus sueños, pero luego reaccionó y notó que estaba despierto. Jack pensó que se estaba enloqueciendo, la mujer sonrió, lo abrazó y le dijo: ¿Por qué es para todos tan fácil creerse locos? Jack empezó a temblar, recordó la tez divina y blanca de aquella mujer, recordó sus dedos por su piel y sintió como si estuviera ante un espejismo o un fantasma. Jack moría por darle un beso a la desconocida de ojos grises, pero ella simplemente lo miraba sonriente.

Vamos a tomarnos una cerveza, le dijo la chica a Jack, él accedió, caminó por las calles idiotizado por la belleza que tenía a su lado y deseó más que nunca estar dormido y poder tocarla y sentirla como siempre lo hacía en sus sueños.

-María es mi nombre, le dijo la mujer después de pedir las dos primeras cervezas al mesero. Jack se deshizo, recordó a Marry y sintió ganas de golpearse una y otra vez la cabeza, su rostro mostró una amargura inigualable, pero María no era Marry, así que preguntó: ¿Qué hay de malo en ello?

-Nada -dijo Jack, y al rato llegó el mesero que traía las dos cervezas. Las tomaron y Jack tuvo el irremediable atrevimiento de lanzarle sus dudas a María: ¿Quién eres? ¿Por qué estás aquí?

-No pierdas el rumbo -dijo María- en tus ojos puedo identificarte, no sos el tipo frío y coherente que deambula por el mundo sin esperanzas ni sueños, sos más, sos el tipo irreverente que está aquí sentado tomándose una cerveza con María, sos… No me has dicho tu nombre.

-Me llamo Jack.

-Como el célebre asesino – Jack Sonríe y siente ganas de llorar y de huir.

-Déjame tocarte, cómo sé qué no eres un espejismo, dame tu mano –María sonríe y estira el brazo, Jack la toca, siente su mano fría y sonríe, luego afirma:

-Peor que no existir, estás muerta.

-Entonces somos dos muertos.

-¿Cómo sabes que yo estoy muerto?

-Solo un hombre muerto puede esperar cinco horas viendo pasar los autos y fumando cigarrillo tras cigarrillo.

-¿De dónde saliste María?

-De ninguna parte.

-Dime algo sobre ti.

-Ya te dije mucho, me llamo María.

-Pregúntame lo que quieras y yo te lo respondo, soy un libro abierto para ti, dime algo más sobre ti.

-No tengo alma ni vida, soy un espectro.

-Pues yo soy un cadáver.

-Voy al baño -dice María y se levanta. Jack siente un irremediable deseo de atacarse a llorar, se levanta y huye del lugar, toma un bus en la avenida más cercana y termina en ninguna parte. Jack tiene miedo de morir, pero no quiere volver a casa, Jack camina por cualquier lugar, es un personaje sin rumbo y lo único que quiere es matarse. En días menos difíciles Jack se hubiera enamorado de María, pero ya Marry destruyó demasiado su corazón, Jack no es un hombre, es un pedazo de ser humano que no soporta vivir y que es absolutamente incapaz de sentir. Jack sigue caminando, guarda la esperanza de llegar al día en que encuentre algo que lo haga sentir vivo.

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